sábado, 3 de noviembre de 2012


¿POR QUE  DESAPARECIERON LOS MAYAS?|

Actualmente, casi cuatro millones de descendientes de los mayas, viven en la antigua área de la cultura maya, hablan en sus propias lenguas y practican su propia cultura  con muchas de las características que recuerdan los logros de sus antepasados. Las ciudades-estado del período clásico fueron decayendo en el área central maya a lo largo del siglo IX. 

La última estela con fecha de la cuenta larga en todo el área se encuentra en Toniná, Chiapas, con una fecha aproximada de 909 d. C., de nuestro calendario.  Mucho se ha especulado sobre las causas de este cambio histórico y del abandono de la cultura clásica por los mayas; diversas teorías han surgido al respecto. 
Uno de los primeros estudiosos en teorizar sobre el asunto, fue el gran erudito mayista inglés, J.E.S. Thompson quien postuló que las ciudades-estado del clásico fueron destruidas por una revolución popular de agricultores y personas comunes que ya no soportaron las demandas de bienes y servicios de los gobernantes.

Pero también  ha sido uno de los misterios más intrigantes de la historia, pero en los últimos tiempos han surgido diversas teorías. Aunque parece que una conjunción de factores liquidó la brillante cultura mesoamericana, según un estudio publicado por científicos norteamericanos y suizos en la revista Science, tres sequías prolongadas aceleraron su decadencia. El pueblo maya vivía en un hábitat desértico con lluvias irregulares, por lo que desarrollaron una amplia variedad de canales, reservas y otros sistemas para almacenar el agua. Los periodos sin precipitaciones tuvieron lugar en 810, 860 y 910, y duraron aproximadamente una década cada uno. Los investigadores hallaron las pruebas de esta catástrofe ambiental en los sedimentos de la Fosa de Cariaco, en el norte de Venezuela, que registran las estaciones húmedas y secas del pasado.

Una sequía monstruosa intervino en uno de los mayores enigmas arqueológicos: la desaparición de los mayas. Los sedimentos de los lagos del Yucatán conservan la memoria de una sucesión de sequías a partir del siglo IX, una de las cuales duró 150 años. De nada valieron los sacrificios a los dioses, las plegarias de los sacerdotes emplumados: urbes y centros ceremoniales fueron abandonados. Los investigadores de la Universidad de Florida (EE UU) responsabilizan del hecho al Astro Rey, a un ciclo de 208 años de mayor actividad solar que se desarrolló en aquellas fechas.

Recientes imágenes obtenidas por los satélites de la NASA nos dan cuenta de un fenómeno que apoya una serie de teorías sobre la desaparición de esta cultura. Al parecer, el desarrollo de canales y complejas prácticas agrícolas (caracterizadas por la tala y la quema) en las tierras húmedas que rodeaban los centros urbanos unida a la sobreexplotación y deforestación de estas zonas en un período de sequías, podría haber provocado un cambio en las condiciones climáticas que trajeron consigo la escasez de recursos alimenticios que podría haber contribuido a su debilitamiento.

Esta teoría es compatible con muchas otras que hablan de luchas internas, guerra y rebelión de los campesinos. El deterioro de las condiciones ambientales y los consecuentes escases de recursos naturales puede haber sido el detonante de todos estos conflictos.
También encontramos la siguiente teoría la cual nos dice que  para los defensores de la “causa militar”, la decadencia de la civilización precolombina se habría debido a una larga guerra entre dos ciudades-estado, y por tanto los fenómenos naturales no habrían sido la causa de la caída del imperio Maya. Así lo afirma al menos un grupo de arqueólogos de la universidad estadounidense de Vanderbilt, quienes basan sus afirmaciones en la traducción hecha de unos jeroglíficos  descubiertos no por la intervención de la piqueta de los arqueólogos sino curiosamente por la acción de un huracán que asoló la región guatemalteca de Petén, y más concretamente en el caso que nos ocupa, en la base de la pirámide de Dos Pilas. 

Dicho texto descubierto narra la historia del Balaj Chan K”awiil, quien fue nombrado rey de Dos Pilas por su hermano, monarca de Tikal.  Debido al parentesco, Balaj Chan K”awiil declaró la guerra a la ciudad de Calakmul, rival tradicional de Tikal, con resultado adverso para Dos Pilas. Luego de un año de exilio, Balaj fue repuesto en el trono por sus enemigos. En esa situación, dio la espalda a su hermano y le declaró la guerra. El conflicto, según los jeroglíficos, se extendió varias décadas, no benefició a ninguna ciudad y afectó a toda la región.

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